En el principio y en el fin
Salté. El infinito abismo me abrazó como uno de mis más viejos amigos. En ese preciso instante, no había ninguna sensación negativa que me afligiera. Sencillamente, me sentía, quizás por primera vez en mi existencia, realmente muy cómodo en el mundo que me rodeaba. Incluso cuando en lo más profundo de mi inconsciente esperaba estamparme...