Delirio
Después de haber contraído influenza tipo “A”, la cama se convirtió en el único sitio capaz de contener mi fragilidad. La fiebre de 40° que consumía mi debilitado cuerpo, me mantenía constantemente aletargada y delirante, tenía dolor todo el tiempo. Me sentía fatal, los síntomas eran implacables. La mucosidad que emanaba por mi nariz, fluía...