Caleidoscopio
Yo nadé cuando era niño—a los doce o trece— torpemente, sin saber. Y desde ese momento mi vida fue una inversión del agua hacia la tierra. El agua me sostenía como si ya me conociera y casi sin saberlo me salvó de ahogarme en pensamientos oscuros, pesados—en esos torbellinos silenciosos y traicioneros que no avisan—mucho...