EL HIJO DE LA VENGANZA
Sostengo la taza de café caliente, sintiendo cómo el calor atraviesa la cerámica para anclarse en mis palmas sedientas de realidad. Es un ancla necesaria en este mar de incertidumbre que hoy parece más denso. Me dirijo a la sala, ese espacio donde el tiempo se detiene en una superposición de polvo y penumbra. Mientras...