Cosas que nunca te dije
Los domingos solían ser los días más duros. La mayoría de ellos me los pasaba fingiendo ser feliz. Y cuando llegaba la noche, en la cama acurrucada en posición fetal, intentaba conciliar el sueño, pero no lo conseguía, sentía un vacío inmenso que paradójicamente se hacía corpóreo y se tumbaba junto a mí, podía palparlo,...