—El dormir es una eterna ilusión—
Mis ojos ya no podían percibir la realidad. Rebotaba por las paredes, observando un punto fijo que se movía en instantes calculados. Ya quería dormir y no era consciente. — ¿Ya tienes sueño? —Preguntó Marla —. La cama está lista. Me acomodé sobre las espumas de las sábanas, mirando el techo...