Ironía de un beso
Su madre expiró sin piedad el día de su duodécimo cumpleaños dejándola a cargo de una hermana en pañales y de un padre resignado. Camila no tuvo tiempo para ser niña y, entregada a una terca actitud de sacrificio, tampoco se permitió ser mujer. Cambió las fiestas por las ollas y los sueños por el sentido...