Un beso de ensueño
Cada sábado la abuela me daba un nuevo regalo: aretes, vestidos, dulces. Pero aquel sábado, me dió un libro. Mi primer libro de verdad, ya no tendría porque comerme las excusas de papá y sus malas ganas que él llamaba «regalillos» que compraba en el puesto de la ciudad: periódicos. Un artículo para cada día...