TOTÓ
No puedo no llorar viendo los últimos tres minutos de “Cinema Paradise”. Siempre, siempre se me escapa alguna lágrima. Me parece sublime. La escena más bonita de besos, regados con una banda sonora maravillosa. El final que esta obra de arte se merecía, sin duda. Me dan ganas de levantarme, aplaudir y gritar: ¡Bravo! , aunque esté sola...