La línea
Setenta mil años después, alguien seguía mirando. La linterna temblaba en la mano de Leo. La batería estaba fallando. La cueva olía a piedra mojada y a animales muertos. Llevaba la espalda pegada a la pared, la humedad traspasándole la chaqueta, y el animal de ocre seguía moviéndose en la penumbra. No era una ilusión....