Cuatro maneras de contar, pero la cuarta es la que más me pesa. Miss Marple cuenta desde el silencio y la observación, Poirot desde la inteligencia que se exhibe, el Capitán Trueno desde la moral de los tebeos. Pero Conan es distinto: no gana, no resuelve, no da lecciones. Solo camina con la espada rota y el cuerpo abierto. Sin discursos.
Y luego está la que yo elijo: la arqueología. Contar con huesos, con manchas de carbón, con fragmentos que no hablan. Eso es más difícil porque no hay final feliz ni verdad definitiva. Solo lo que quedó. El polvo, el sol, el cuaderno donde escribo lo que veo aunque no sepa si es cierto.
Al final, todas las formas de contar son eso: un intento de agarrar algo que se escapa. Como mi madre leyendo en silencio, como mi padre señalando la viñeta, como yo mirando la luz sucia por la ventanilla del coche.
Interesado por: Me interesa la literatura en un sentido amplio, sin predilección de género
Autores o libros favoritos: Memorias de Adriano, Dostoyevski, Víctor Hugo