Las dos caras del espejo.
La mujer del espejo no se movía cuando Luisa lo hacía. La observaba con una paciencia antigua, como si llevara años esperándola. Pero Luisa no era consciente de ello, o no quería serlo. Las locuras pertenecían al mundo de su suegra. Estaba en cuclillas, la postura que adoptaba cuando el corazón se le desbordaba. Su...