Serlícona
Abrí la puerta…-¿Hay alguien en casa?-Nadie contestó, me acerqué al salón, el televisor estaba encendido y ella seguía, atenta e inmóvil frente a la pantalla, tal como la había dejado en la mañana. La tomé en mis brazos y la llevé a la alcoba, abrí sus piernas y tuve sexo con ella. Al cabo de...