Felicidad Interrumpida
Mi mujer y yo estábamos sentados en la vereda de nuestra cuadra. Era una tarde de verano y el ventanal que daba al dormitorio estaba entreabierto. Felices, celebrábamos un logro que nos costó años. Nuestro hijo Manuel finalmente había aceptado el tratamiento de ortodoncia. Llegábamos de retirar los brackets cerámicos transparentes que él necesitaba. Eran...