Bocatto di Cardinale
El sonido de la puerta al cerrarse provocaba un efecto doble. Por un lado, servía como despertador, sus ojos se abrían al instante cada mañana tras el portazo. Por otro lado, servía como pistoletazo de salida, pues el chico saltaba de la cama para lanzarse a la carrera por el pasillo, con los pies descalzos,...