Proustiano sin saberlo
Cuando a Freddy Gonzalez le ofrecieron elegir menú casi no podía creerlo, así que no dudó:¡Zancarrón! Freddy desconfía de que sepan guisarlo ni remotamente parecido en este lugar sin Dios, y aunque supieran hacerlo —piensa— nunca será lo mismo. Intuye, como Heráclito, que el sabor perdido no podrá bañar dos veces su paladar. Aún así,...