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Se despertaba inspirada en cuentos, desayunaba creyendo en hadas, se vestía como una princesa, cantaba a pleno plumón. Las tardes eran laberintos de sueños y las noches su mejor poesía. Era todo o nada, un terremoto con sentimientos a flor de piel, con abrazos que envolvían todos mis días. Las mayores alegrías eran transmitidas en...