El camino entre la mesa y la cama
–A la mesa!, es un grito de guerra. Recuerdo como mi madre nos reunía pronunciando estas palabras-; me confiesa, bajo el ladrillo visto del local, envueltos en un rústico aroma a pan caliente. Adoro los restaurantes. Hay tantas historias en cada plato, y tan deliciosos entremeses en cada pausa. Sentados los dos, pedimos cerveza de...