Donde la memoria se quiebra
Me senté sobre el sofá en el que tantas veces nos habíamos besado. Pablo estaba frente a mí, inusualmente vestido, pues solía ir a dar clase mucho más desenfadado. Llevaba un pantalón de pinzas, un polo y mocasines. Parecía como si se hubiese disfrazado para el encuentro, con la intención de parodiar a un personaje...