UNIVERSOS PARALELOS

UNIVERSOS PARALELOS

BRAGI

24/04/2026

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Confieso por escrito que no tuve nada que ver en el deceso del científico Jorlubor Poe Séptimo. Antes bien, compartí con él los lugares comunes propios de la física, la teoría de números y por obvias razones la programación de una app de I.A. capaz de simular nuestra pasión por los universos paralelos. Es por estos últimos que me veo en la obligación de aclarar lo sucedido.

Al respecto, fui testigo de la manera como en un principio Jorlubor Poe Séptimo resolvió el enigma del orden de los números irracionales en junio de 2026. La primera persona en enterarse fue su compañera sentimental Makoda Kafka, astrónoma y directora del observatorio astronómico de Ginebra. Allí, ese catorce de junio le contó que la noche anterior en esos entresueños o duermevela, donde el sueño está en estado RAM y regresa adormilado pero consciente, fue golpeado neuronalmente por una alucinación que le reveló la formula con su respectivo teorema y demostración de teoría de números, que a su vez explicaba el patrón de secuencia de los números pi y áureo, dando fin a un enigma de 2.400 años. Ella al escucharlo, lo desestimó con un ataque de risa imparable y desconocido para el mismísimo Jorlubor hasta ese momento. Y de paso, fue un motivo más que suficiente para dar por terminada su relación y romper la promesa de matrimonio.

Acto seguido, el eminente e irónicamente desconocido Jorlubor Poe Séptimo regresó a su casa-estudio con la firme convicción de usar el hallazgo numérico. Para dicho fin, mezcló los patrones de los números pi y áureo para programar la única app capaz de recrear los universos paralelos que a todos nos acompañan. A puro músculo de inspiración logró terminar la app de los universos paralelos, en el término meteórico de seis días y la llamó “App Hugh Everett”, en homenaje al físico teórico que descubrió este metaverso que tanto lo apasionaba.

Entonces, el veinte de junio configuró la “App Hugh Everett” para que estuviese al día con los otros Jorlubor Poe del metaverso, y que se adelantase en el tiempo como una película rápida, en aras de empezar a contar los universos paralelos y salir de dudas con dicha cantidad. ¡Era increíble sólo tardo la I.A. de la app seis minutos en configurarse! El sujeto Jorlubor más extremo estaba a seis días, lo cual le pareció a Jorlubor Séptimo al extremo lógico, porque según la teoría de cuerdas hay seis niveles de aumento de la materia y el séptimo sería el universo real, el original, el suyo.

Ahora, sólo debía documentarlos, ya que la aplicación le permitía observarlos en diferentes pantallas, como si fuese una llamada grupal de Google Meet o Zoom, con la diferencia de los días que cada uno de los Jorlubores debía vivir de ventaja. Vale aclarar, que la app daba los informes detallados sobre minucias diarias, para mayor claridad en el seguimiento del experimento y la bitácora de Jorlubor Poe Séptimo.

Pero, nunca en la ciencia ha habido éxito sin antes probar la desgracia y Jorlubor Poe Séptimo no sería la excepción. El universo paralelo alejado a seis días, ósea el Jorlubor Poe Primero, el primer día, por un momento pareció desconectarse justo a las seis de la tarde con seis minutos y seis segundos, para reaparecer en ese mismo tiempo después a las seis de la tarde con doce minutos y seis segundos con la casa-estudio en pleno incendio y Jorlubor Poe Primero se veía en la pantalla que hacía su mejor esfuerzo para apagar con una manta esta calamidad. En ese instante la señal volvió a irse con la misma secuencia de tiempo. Todo terminó tan pronto como la “App Hugh Everett”, a las seis y dieciocho minutos con seis segundos, debió usar su modo omnisciente en la pantalla de Jorlubor primero, porque este había salido de su casa corriendo y en mitad de la calle pasó lo impensable: Jorlubor primero creyó reconocer en el cielo a la “App Hugh Everett” y ensimismado le tendió la mano. Era tal su arrobamiento que no se percató del vehículo que lo atropelló y con ello la pantalla número uno se puso negra de manera total.

Día a día se repetían las mismas circunstancias, a las mismas horas. Idéntico con Jorlubor Poe Segundo, Jorlubor Poe Tercero, Cuarto, Quinto y por deducción con el Sexto Jorlubor. A estas alturas, yo, quien era el único que sabía de la desesperación y agonía mental por las que estaba pasando el pobre Jorlubor Séptimo, decidí comunicarme mediante vídeo hologramático recibido por el telescopio central del Observatorio, con Kodama Kafka. Más allá de su sorpresa, logré convencerla del poder de los hallazgos de Jorlubor Séptimo y ante todo de la omnipotencia paralela de la “App Hugh Everett”, que sólo permitía enviar este tipo de mensajes por telescopios especializados. Ella, consciente del peligro que corría el amor de su vida, salió a toda velocidad en su camioneta Dodge RAM, la cual perdió el control en la esquina de la casa-estudio de Jorlubor Séptimo atropellándolo sin remedio el veintisiete de junio de 2026.

Para terminar, aclaro que esta confesión la hago consciente que soy el científico Jorlubor Poe Octavo. Que diseñé la “App Hugh Everett” de este universo paralelo. Que son la seis de la tarde del veintiocho de junio de 2026 y en seis minutos y seis segundos exactos sabré, si son siete los universos paralelos o si sencillamente son infinitos y yo soy un eslabón más de esta cadena borgiana.

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