Iván
Tito cruzaba el patio con sigilo felino, con la vista fija en la vieja mecedora en la cual su padre, yacía repantigado de manera grotesca dormitando la «mona» de un sábado de verano, adobado como un cerdo a punto para el horno con el vino barato del turco Semián. Era una aventura harto arriesgada; Tito...