Noche de perros
Eran las 23.00 hrs de una noche de invierno. La niebla cerrada sólo dejaba ver el aura de las farolas que recorrían los soportales de la majestuosa calle Mayor palentina. Larga y vertebrada por sus columnas el viento del norte parecía jugar con su sonidos entre sus pilares, moviendo las bufandas que se enrollaban en...