«CALLE-JE-ANDO»
Las dos chicas lo pactaron entre ellas astuta como inteligentemente. Lo hicieron sin comentarme nada. En intimidad, cada una asumió guardar “su propio secreto” hasta que llegara el día. A la primera de las dos que conocí fue a Nancy. Era una rubiecita, agradable al conversar, pero mucho mejor lo era ciertamente bailando. Aquella noche...