Viaje a la otra banda
Con un encargo de mi padre crucé un día de enero la cordillera. Subimos con Arturo, mi guardián mapuche, el repecho hasta una diminuta planicie en donde campeaba, deshilada por los vientos, la de la solitaria estrella. Allí aguantaba el Retén del Resguardo. Un policía, fusil en mano, medio vestido, nos dio la voz de...