Los ojos
¡Incorpórate! –Dijo Fernando-¡Ya está aquí! Ella se incorporó en la camilla, ayudándose de las asas que había a cada lado, y vio como aparecía una cabeza, un hombro, un giro a ese hombro y luego todo seguido, un bebé. Y así, como si nada, Fernando la levantó cogida por los talones, y la volvió hacia...