El pasajero
Después de tomar desayuno, Max buscó entre sus cosas: una camiseta limpia, calzoncillos y la escobilla de dientes. Luego se desplazó arrastrando las chanclas por el pasillo angosto en dirección a la ducha. A cada paso se asomaban rostros mustios, cansados, algunos dormidos con la boca abierta, otros roncando. Había incluso alguno que babeaba profusamente...