Las manos
Con esfuerzo consiguió sentarse al borde de la cama, se amasó una mano con la otra; las frotaba con mimo y fruición, -despertad, les decía-, -despertad, despertad tontorronas-, las manos respondían al calor con parsimonia. Tomás, así se llama nuestro protagonista, se jubiló anticipadamente por graves problemas en la espalda. Corsan una empresa de la...