Dos ingredientes más.
Mírame. Ella consiguió las naranjas extrañas y el azúcar. Entró brincando, o eso creo. Yo llegaba también a casa, sereno, con la cesta llena de pomelos, mandarinas y zanahorias. Nos encontramos en la puerta, qué coincidencia. Quizá no fuera exactamente así, pero te digo que el aroma rojizo que flota por aquí dentro me está...