Maria
María era una mujer bajita y voluminosa que balanceaba sus despampanantes curvas sobre unas piernas redondas y bien torneadas, enfundadas en un velo ahumado y encaramadas sobre unos vertiginosos tacones de aguja. Desde su rostro de gata, enmarcado por una melena negra y ondulada, observaban curiosos un par de ojos verdes e intensos, mientras que...