El pez plátano de Salinger en su diabólica tragedia
—¡Hola! ¿Hay alguien ahí? —Sí. —¿Quién eres? Esto está muy oscuro —dijo el joven restregándose los ojos y forzando sus pupilas. —Tranquilo, ya te prendo la luz. —¡Uff! Así es mucho mejor… ¿Dónde estás? —Todavía no estás preparado para verme. —Pero, ¿quién eres? —Tengo muchos nombres. A ver… ¿Cuál sería el más apropiado para vos?...