Mientras me lees, te leo.
¿Sabes? No deberías seguir leyendo este texto. No porque este relato oculte alguna revelación atroz. Por eso deberías detenerte; porque con cada palabra que avanzas, me obligas a elegir una forma, y yo, hasta este instante laborioso, he gozado de una vaguedad casi infinita, como cierta biblioteca. Me explico: soy una hipótesis, no en el...