Mi espectro.
Era una antiquísima biblioteca, creo se hallaba en Barcelona o Praga. Se erigía sobre una calle empedrada rodeada de farolas con tenues luces amarillas. Puertas inmensas con grabados de gárgolas con las fauces abiertas, fabricadas de madera negra de árboles quizás ya extintos, dispuestas a devorarlo todo. Estaba seguro que encontraría en sus viejos volúmenes...