Paroxismo en el cuarto ventrículo…
Paroxismo en el...
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Cuánto cuento cuántico Paroxismo en el...
Después de haber contraído influenza tipo “A”, la cama se convirtió en el único sitio capaz de contener mi fragilidad. La fiebre de 40° que consumía mi debilitado cuerpo, me mantenía constantemente aletargada y delirante, tenía dolor todo el tiempo. Me sentía fatal, los síntomas eran implacables. La mucosidad que emanaba por mi nariz, fluía...
Sacaron dos sillas de metal con cordones de caucho de colores verde y azul claro, al amigo de Leo no lo sentía tan cercano a él como me había contado, parecía como cuando uno llega a un lugar, no lo están esperando y además se siente esa carga de no ver la sonrisa del anfitrión....
La velada se inicia en el antiguo y solemne edificio, sede de la Real Sociedad de Física de Wartburg, una cena excepcional ofrecida en honor al distinguido Profesor Helmut Roestzinger, PhD. Luego de una breve bienvenida del presidente, los ilustres asistentes son invitados al comedor para dar comienzo a la cena. Los comensales se distribuyen...
Tengo a Borges en el bolsillo. Me bajé su aplicación, que, a mi antojo, me otorga su respuesta instantánea y certera a cualquier duda o inquietud que la vida me deponga. Tengo siempre a mano el punto de vista borgeano de las cosas, esa mirada tan sutil y profunda, ese pensamiento tan espontáneo y reflexivo,...
No soy un hombre; soy la memoria de un hombre que nunca debió existir. Camino por esta ciudad de cimientos de barro y nombres olvidados, un laberinto de esquinas que se repiten con una precisión matemática. Visto el sobretodo de cuero marrón —una mortaja de animal que protege mi propia ausencia— y cargo en mis...
Desperté con un montón de pensamientos y una sensación extraña, una mezcla de vacío pero a la vez de calma y armonía. En mi mesita junto al reloj había un cuaderno de color azul… que extraño… no lo recordaba, pensé en comprar uno, pero estaba segura de no haberlo hecho. Lo abrí con curiosidad, en...
El invierno de 1956 fue seco y mudo en Buenos Aires. Jorge Luis Borges —entonces Director de la Biblioteca Nacional— recorría los pasillos de la calle México guiado por su bastón y por un mapa de sombras. Su ceguera le permitía todavía un resto de luz, un resplandor amarillento que él llamaba «el oro de...
En un rincón polvoriento de la biblioteca, entre libros cuyo contenido nadie recordaba, encontré un objeto un poquito extraño: un espejo de mano. No parecía particularmente, digamos, muy valioso… ni siquiera tenía un marco digno de mención. Solo un cristal ovalado con bordes dorados desgastados por el tiempo. Lo que me llamó la atención fue que, a...
En la página 9185 se puede leer: Carla esquivaba los orines que circulaban por el pavimento a esa hora temprana. El viento incipiente no lograba mover ni un solo cabello de su melena rubia recogida en una trenza. En el autobús, renunció a sentarse en el único asiento libre, no quería correr el riesgo de...
De vez en cuando sin poderlo evitar, giraba mi cabeza hacia la ventana rectangular que tenía a mi lado derecho, no sé porque, pero lo estuve haciendo intermitentemente a estas altas horas de la noche, mientras me encontraba trabajando en mi PC; paradójicamente siempre tenía las persianas abiertas cuando oscurecía, mientras que en plena luz...
Ella trabajaba en una de las bibliotecas de Viena, la ciudad donde había nacido. Él había aceptado una oferta de la famosa orquesta de la ciudad y se acababa de instalar allí. Dos jóvenes más en la Europa de entreguerras, enfrentando la vida con ilusión, con la confianza que se sentía por todas partes en...