Un trabajo como otro cualquiera
Como siempre, fuimos los primeros en llegar. La mansión, marcada con una cruz en el mapa, se elevaba ante nosotros con impertinencia. A pesar de los impactos, que habían agujereado casi toda la fachada, todavía conservaba esa altivez aristocrática con la que se alzaba sobre el verde prado que la circundaba. -Aquí es – el...