Un trabajo digno
Plic. Plic. Seguía sonando la maldita gotera del grifo de la bañera. Otra cosa más a comprar en la ferretería. Se había levantado cansada, pero radiante. Tomó la decisión hace unos días: no habría más palizas, no habría más insultos ni vejaciones. No habría más aliento a alcohol, ni olor a sudor y a mierda...