Carta al Padre Rentería
Zapotitlán, 8 de diciembre de 1929 Tío: Ni la guerra me hirió tanto como Susana, y de ella apenas salí vivo. La conocí cuando “El Michoacano” me mandó ver si Pedro Páramo resistiría la revolución. Acampé en Cerro Prieto, cerca de las minas. Una madrugada bajé al río Armería a llenar la cantimplora. La vi. Pálida como la...