Mi legado más allá de Comala
Hace tiempo que mi cuerpo perdió su forma, más no ha dejado de latir su pasión. Una pasión que me permite estar y permanecer. Mi legado más allá de Comala tiene nombre y es una virtud. Logré aprender a vivir por amor, sin dejar de lado mi noción de morir por ello. Escribo entre susurros, pues el verdugo aún camina. Pedro es buscado y mi amada niña leerá sobre él, sobre el poder de sus manos. Aunque también me leerá a mí, fundido para siempre con Comala, pero fiel guerrero que sirvió de llave para la fe. Un hombre que tamién fue esperanza.