Perdóname
Querida: Una cita a ciegas es como asomarse a un precipicio. Nunca sabes lo que guarda el fondo. Si osas precipitarte no hay que olvidarse los pies de gato por si se vuelve por donde se ha venido, se deben esconder los zapatos y borrar las huellas del camino. Tú y yo nos empujamos mutuamente...