El duelo
Un mes lejos… inexistente, sin tu mirada, extraviado en el tiempo que solías habitar. Las lágrimas parecen eternas, imposibles de contener, y siguen ardiendo como aquella vez en que quedaste inmóvil para siempre, suspendido en un instante que jamás supimos cómo aceptar. Tus manos estaban tibias, suaves, serenas… como si por fin hubieras logrado descansar...