Obras Independientes

Sonder

Alfredo Alzamora

Hoy me encuentro más tranquilo, aunque todavía extraño. Empiezo a comprender aspectos olvidados de mí y me pregunto si algún día podré calmar este mar de ideas y este corazón sensible que aún mira el mundo con cierta inocencia. Durante años terminé buscando afecto en personas que no podían corresponderme de la misma manera. Me...
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“Hay situaciones que uno jamás imagina para sí mismo. Tener tres hijos y sentirse, sin embargo, como un conocido apenas tolerado en la agenda de otros. A mi edad, las desilusiones ya no tienen estrépito; llegan con una cortesía amarga, como esas visitas que anuncian demasiado tarde que algo terminó hace años. Uno busca explicaciones...
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AYER ÉRAMOS, HOY NO SOMOS

Ceuleman Jossimar Villacinda

AYER ÉRAMOS, HOY NO SOMOS Ayer fuimos dos locos, ebrios de un amor sin final, dos almas bailando piel sobre piel sin miedo a caer, sin miedo a volar. Hoy somos dos sombras perdidas, extraños en un mismo lugar, desconocidos en el mismo camino miradas vacías que no se atreven a hablar. Ayer fuimos fuego,...
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El latido oxidado del ascensor

Elisabeth Conde-Guzmán

Nuestro ascensor se ha vuelto a estropear. Cada vez estoy más segura de que tiene que ver con los sollozos de la viuda del octavo, el desamparo de la viejecita del tercero o la memoria herida del hombre del quinto. Está claro: «Peso máximo 300 kg», pero a mí no me engañan. Lo que realmente...
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A veces desconfio.

Fernando Di Filippo

He desconfiado profundamente de la llegada. Llegar significa concluir, y toda conclusión tiene algo de sentencia. Mientras el hombre viaja, en cambio, todavía puede engañarse; puede creer que detrás de la próxima estación existe una respuesta, una reconciliación, un rostro menos hostil que los anteriores. El movimiento conserva viva la ilusión. La llegada la destruye....
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Hay hombres que escriben libros y otros que escriben heridas. Y yo pertenezco a estos últimos, a los que bajan al sótano del alma humana con una linterna temblorosa, sabiendo que acaso no regresaría del todo. “Es mejor viajar con esperanza que llegar”, diría quizá con tristeza, como quien mira una estación vacía a las...
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La chica blanca

Daniel Juárez

Disparó primero a la chica blanca. Fue una ráfaga precisa, corta y mortal. Su cuerpo salió disparado hacia atrás por el efecto de los impactos de las balas. Tras un breve vuelo, cayó al suelo ya muerta. Él entonces dio unos pasos hacia adelante. Se introdujo dentro del local. Pisó sin miramiento los restos del...
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Una tarde lluviosa, el Borges que tanto había amado supo, como si fuera una revelación divina, que el universo no estaba hecho de laberintos de piedra, sino de largos corredores donde moraban los ecos de las mujeres que cruzaron su vida. Oyó la voz severa de su madre, quien le había prestado los ojos para...
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El hedor

Santiago J. Benlloch

Hay una paloma en el alféizar de la ventana. La idiota viene con su arrullo a presumir de libertad. Tendrás alas y todo eso, pero el mundo es solo una cárcel más grande. Apuesto a que no puedes vivir fuera de esta ciudad sin las migas de pan que algún viejo lunático te da en...
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Amansando adictos

Rogelio Mora Espinosa

Grito a la antigüedad perfecta: La Historia genuina, no cree en atajos. No se muere, sigue viva. Sus mentiras son un flujo de aires grises y amortizados, y sus verdades a secas, apenas se asoman, mueren decapitadas. Estoy arrodillado arrogantemente ante ella, me habla de átomos, guerras y techos agujereados. No soy un fanático de...
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El fantasma pintor

Gatocteles

El sol de la tarde resaltaba la casona de los Rocha y Escandón como una reliquia anquilosada en la Ciudad. La luz se filtraba por los ventanales de pino con molduras neoclásicas y revelaba un aire saturado de partículas de polvo cual microorganismos en plena levitación. Afuera el rumor del tráfico de la avenida evocaba...
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—Estoy aburrida, Whylie. Mi hermana menor me llamó desde su cama, cerca de la ventana. Por el cristal, las estrellas brillaban mucho. Casi no se habían visto las estrellas por días, pero esa noche Wendy me había pedido que abriera las cortinas y nos las quedamos viendo por mucho tiempo, sentados en su cama, hasta...
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