Sigamos la norma de querernos
Una mano temblorosa acerca las llaves a la cerradura. Tras girar y escuchar un leve chasquido, ésta se abre, dejando paso a una mujer y a su acompañante. Ella cruza el umbral primero, deseosa de llegar cuanto antes al salón y tumbarse en el sofá, queriendo olvidar aquel desagradable día. Él la sigue con el...