CACERÍA SALVAJE
En el reducido espacio de cuatro metros cuadrados, donde fue confinado por la cuarentena, Gregorio sintió al levantarse el crujir de huesos. Atisbó por el ojo de la cerradura, único contacto con el mundo exterior. Un haz de luz penetró por el antiguo cerrojo y le anunció la llegada del nuevo día. Caviló sobre la...