Semillero de historias de cuarentena Fundación Escritura(s) y Talleres de escritura Fuentetaja

Convocatoria cerrada

Semillero de historias de cuarentena

Del 19/03/2020 al 01/05/2020

350 palabras máximo

Publicación de las obras seleccionadas

- comentarios

1209 participaciones

Pautas para participar en el certamen «Semillero de Historias de Cuarentena»

 

 ➡  Esta convocatoria está abierta a todo tipo de testimonios, crónicas, invenciones y recreaciones en relación con la situación de cuarentena en la que los ciudadanos de cientos de ciudades en el mundo entero se encuentran mientras la convocamos.
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  • La única limitación de formato es la extensión: el tiempo estimado de lectura o visionado no debe durar más de tres minutos. Es decir, no debe superar los tres minutos de duración si la obra la constituye un solo audio o video, ni las 350 palabras si es texto corrido; y si se trata de una combinación de recursos expresivos, que no se tarde más de tres minutos en recorrer la pieza. Por favor respetad esta regla, fundamental para que todos podamos atender (así como votar, aplaudir y comentar) al menos varias decenas de aportaciones. Como se dice en el fútbol, no están bien visto los chupones 😉
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  • Cada participante puede mandar un máximo de 3 aportaciones. Pueden ser de texto corrido o con imágenes y videos incorporados, de audio solo –el editor de textos del club permite incluir audios en las obras–, de solo video, de escritura ampliada (es decir, haciendo uso de las cajas que permiten anotar el texto, podéis ver esta aportación para, al clicar los subrayados en verde que salpican el texto, entender a qué nos referimos), serie de fotografías con o sin escritura en la imagen y, en fin, cualquiera de las combinaciones que hace posible el muy completo y sencillo de usar editor de textos de este club de escritura.
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  • Con esta iniciativa pretendemos crear un semillero de historias que permita, más adelante, contar lo que está ocurriendo tirando de lo que entre todos contemos aquí en caliente. Realizaríamos más adelante una nueva convocatoria con el objetivo de construir relatos a partir de las que aquí se reúnan. Según vayas repasando las aportaciones que vayan llegando a esta convocatoria, si eres usuario registrado del club (es gratuito) puedes guardar y almacenar en tu perfil las “semillas”, que luego podrían ayudarte a  germinar un relato que se nutra de las aportaciones que más te hayan interesado o llamado la atención. Como decimos, organizaremos una convocatoria para relatos más extensos en continuidad a esta e invitándoos a trabajar también con lo que otros hayan aportado aquí. Al margen de que cada aportación que hagáis llegar debería tener sentido en sí misma, esta es pues una iniciativa de colectivización de recursos narrativos que se irá concretando en varios pasos de los que mantendremos informados a todos los usuarios registrados del club. Para mandar una aportación debes ser miembro registrado del club.
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  • El registro es gratuito, el club es una iniciativa no lucrativa de la Fundación Escritura(s), con la colaboración de Talleres de escritura creativa Fuentetaja. Te puedes registrar aquí.
    NOTA- Al registrarte no descuides meter en tu agenda la dirección de correo que venga en el mail de confirmación, para garantizar que recibes los comunicados. Esta es una actividad viva a la que trataremos de asociar otras iniciativas. ¡Esto es la guerra y estamos en zafarrancho de combate, con las herramientas de las que disponemos en Fundación Escritura(s) Fuentetaja, que no son pocas!
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  • Os animamos a que, si lo consideráis útil al relato, en vuestras aportaciones hagáis uso de algunos de los recursos, memes y curiosidades de todo tipo que circulan por las redes en una demostración fascinante de creatividad popular. Es uno de los fenómenos más destacados de esta situación: el humor o el dramatismo con el que se comparten desde el encierro todo tipo de situaciones o testimonios cómicos o trágicos. Si, por una parte, en la cara más política del asunto se hace evidente que todos defenderemos en el futuro con mayor ahínco la importancia de contar con servicios de salud pública de calidad en todo el mundo y de la importancia de apoyar sin titubeos y con iniciativas estatales y globales el trabajo de los científicos y el desbloqueo de patentes que permitan el verdadero progreso de una ciencia sin fronteras al servicio de todos, por otra parte se hace notorio cómo el humor es el mayor cauterizador del desespero.
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  • La convocatoria trata de cubrir el espectro completo, desde el más grave y seriamente reflexivo al más chirigotero y desenfadado. Uno de los testimonios mas virales que nos han llegado en estos primeros días de cuarentena, tristemente divertido, lo ofrece el padre de una niña muy pequeña llamada Bea, como signo inequívoco de sentir popular y del desgarro con el que echamos todos de menos la calle: es en la calle donde está la vida. Sin embargo, si nos hemos decidido a citarlo aquí es por su final: ante el sincero y desgarrado desespero de su hija por salir a la calle, la frase de un padre que resuelve con instinto ancestral el terrible dilema: vamos a leer unos cuentos. La imaginación al rescate. En esas estamos también en esta convocatoria.

  • Permítannos una sugerencia: es un buen momento para hacer teatro. ¿Recuerdan las míticas representaciones de obras de Samuel Beckett en el Sarajevo sitiado? ¿Cómo no tratar de mirar con humor el absurdo de la situación en que nos encontramos? La cámara del móvil puede ser un juguete de gran ayuda en estas circunstancias para crear o rescatar situaciones teatralizadas inspiradas en la cuarentena, sus metáforas, sus puntos de fuga. A ese registro teatral casero le daremos categoría propia en esta convocatoria con una recompensa en forma de difusión: compartiremos por mail con todos los usuarios registrados de este club –más de 100.000 en el momento de hacer esta convocatoria– las piezas teatralizadas que nos parezcan más afortunadas al equipo que hacemos posible la Fundacion Escritura(s). Quienes se animen, no olviden citar en su aportación los nombres del elenco una vez incluyan el vídeo.

 

  • Una situación como la presente y otras similares que puedan estar por venir solo se pueden afrontar colectivizando esfuerzos y estrategias. Así, todo lo que se mande a este certamen debe hacerse bajo la condición tácita de aceptar que cualquiera pueda utilizarlo, bien para difundirlo si lo considera útil para explicar o ayudar a comprender algún aspecto de lo que se siente o se cree importante de transmitir en estos momentos, bien para que lo use entero o modificado en una nueva creación en la que, con el beneficio de la perspectiva que dé el paso del tiempo, trate de reflejar las ideas, emociones y sentimientos que surgen en este periodo tan traumático que nos está tocando vivir..
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  • Entre todos podemos crear con este certamen un gran crisol global –en el club hay usuarios del mundo entero– de un momento histórico como este en el que, como nunca antes, la humanidad estrechó sus fronteras y nos hizo sentirnos más cerca –y más frágiles– allende los límites espaciales en los que transitaban hasta ahora nuestras vidas. Tenemos enfrente un tiempo que confiamos que entienda que las fronteras están perdiendo rápidamente su sentido. El bicho este ha llegado para recordarnos, al modo de un profeta surrealista y cabrón, que somos humanidad y punto.
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  • Con esta convocatoria, desde Fundación Escritura(s) Fuentetaja tratamos de reaccionar y colaborar con los medios privilegiados que tenemos – nuestro club de escritura y la comunidad que lo conforma– para tratar, por una parte, de estimular a todos para que aprovechen el encierro para compartir y reunir en un mismo espacio, al que pueda acudir cualquiera, esas historias sobre la cuarentena que de una u otra manera la alivian, la explican, la parodian, la resumen, la proyectan, la distraen, la contienen, la ignoran, la reflexionan, la colectivizan, la divierten, la humanizan… En suma, esas historias que ayuden a fijarlo como un hecho común y compartido y que al tiempo colaboren a hacerlo más llevadero. Una experiencia en caliente, en común y allende las fronteras.
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  • Este es un certamen sin dotación, pues el estímulo es el de participar y compartir, para hacernos pensar (y sentir, reír, llorar…) de forma compartida y hacernos también compañía en tiempos difíciles, aprovechando la comunidad abierta que trata de ser este club de escritura. Eso sí, con la selección de los más votados y aplaudidos y una selección que realizarán profesores del taller de escritura creativa Fuentetaja, realizaremos una publicación de distribución gratuita. Intentaremos también llegar a acuerdos con distintos medios para la difusión de lo que aquí ocurra.

 

  • Animamos a mandar piezas y también a comentar las de terceros: mandar aportaciones sin leer cierto número de las de los demás está considerado una falta de respeto en este club. Comentar de forma constructiva es una forma de desarrollar el criterio y la capacidad de expresarlo. Además esta plataforma de autopublicación os permite reeditar los textos a partir de los comentarios recibidos y volver a publicarlos sin perder los comentarios o el número de lecturas. De modificar una aportación es aconsejable añadir al final una nota indicando que el texto ha sido retocado desde su inclusión inicial y la fecha del último retoque.
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  • La fecha límite para la presentación de obras es el 1 de mayo de 2020 (hemos ampliado el plazo). Las obras se podrán puntuar y comentar desde el primer día del concurso hasta el 5 de mayo de 2020.
Franco Mattichio

Franco Mattichio

Un poco de contexto

Debemos esta idea a un colaborador nuestro, quien acaba de elaborar una propuesta similar de trabajo para El taller de escritura de Matías Cañorroto, una obra-taller iniciativa de Fundación Escritura(s) donde estamos experimentando con formas de colectivización de procesos narrativos. Matías Cañorroto ha preparado a las prisas este texto para contextualizar su propuesta a los participantes de su actividad. Quizás su lectura pueda serviros para mejor desentrañar el sentido de este certamen:

No existe una situación más propicia para contar historias que una cuarentena. Es de hecho un fenómeno ya muy visible, a solo pocos días de que en tantos lugares del mundo la gente se haya visto súbitamente obligada a encerrarse poco menos que de un día para otro entre cuatro paredes, y durante lo que se augura puede ser un prolongado periodo de tiempo. Se ha producido una explosión de relatos, vídeos y memes de todo tipo que surgen ajustados a la situación y se propagan por las redes sin freno. Relatar e intercambiar se convierte de repente en la principal tabla de flotación del ánimo y a la vez dibuja una nueva humanidad conectada más allá de fronteras y paredes.

Existen diversas tradiciones que han dejado buen registro de lo que supone la experiencia del enclaustramiento. Por ejemplo, el escritor Julio Llamazares nos recordaba El Decamerón en un artículo reciente a propósito de lo que ocurre.  Habría que recordar también el género carcelario, de larga tradición, y la extensa lista de obras que tantos intelectuales, artistas y gente de todo orden y condición escribieron en prisión. O el género místico, al que han sido tan proclives frailes y monjas de clausura; la palabra enclaustramiento nos recuerda de hecho la importancia que las religiones han dado siempre al retiro y el aislamiento. Y cómo no recordar el testimonio visionario de tantos eremitas y anacoretas como han existido a lo largo de la historia; un buen momento para revisitar al personaje encarnado por Fernando Fernán Gómez viviendo en el baño de una casa en la película “El anacoreta” o para recordar a Onetti, que pasó años sin querer salir de la cama, desde donde recibía a amigos y admiradores. Sin olvidar los relatos sobre ciudades sitiadas durante largos periodos de cruentas guerras, desde Troya y Numancia hasta Stalingrado y Leningrado. O los relatos de perseguidos que pasaron años de encierro para escapar a la persecución: los diarios de Ana Frank o tantas historias sobre los republicanos que pasaron años escondidos en un falso armario en sus casas para evitar ser ajusticiados tras la guerra civil española.

Pero sobre todo habría que recordar ahora más que nunca que las primeras historias de la humanidad habrían surgido alrededor de un fuego en el fondo de las cuevas y ante el acecho de peligros ignotos que amenazaban en el exterior…

Me gustaría señalar en ese sentido que hoy esa cueva tiene el fuego que nos alumbra en directa relación con la luz que emana desde nuestras pantallas, que ven así reforzada de forma inesperada el protagonismo creciente que venían de por sí teniendo en nuestras vidas. Sentados a su alrededor, aunque más dispersos que nunca, conseguimos así paliar la creciente estrechez de las cuatro paredes de nuestras cuevas. Si una vez pase todo esto deberían ser las pantallas a quienes pusiésemos en radical cuarentena durante un buen pedazo de tiempo, para recuperar la vista,  el sentido de la realidad y el trato tangible entre nosotros, sin embargo en la presente situación  parece evidente que no podemos hacerles ascos: bien al contrario, las pantallas son aliadas prioritarias. Y eso sin olvidar que nunca fue más necesario mantenerse unidos, también para hacer circular historias y visiones expresadas con sensibilidad, bien meditadas, construidas con suficiente sentido y coherencia y revisadas tras escuchar la opinión de terceros –justamente para lo que más sirve escribir y compartir en el contexto de un taller de escritura.

Aunque el escenario sea desde luego trágico y aún no podamos ni imaginar las consecuencias que traerá todo esto para nuestras sociedades y nuestras formas de vida tal y como eran hasta hace nada, quisiera cerrar este repaso que hago con la memoria a pelo  –este estar sitiado me tiene lejos de mi florida biblioteca, de la que tantas citas y testimonios podría rescatar para ilustrar este tema que siempre me ha interesado mucho–, para recordar a una civilización, de entre las que quizás más cosas podríamos aprender para afrontar esta situación: la civilización de los pueblos inuit –también conocidos como esquimales, aunque a ellos no les guste ese apelativo, para ellos despectivo, que les pusieron los indios de las praderas norteamericanas y que significa “comedores de carne cruda”.

Los pueblos inuit sobrevivieron durante miles de años a las más terribles condiciones de vida sin nunca perder el sentido del humor. Al punto que todos los exploradores y etnógrafos que entraron en contacto por primera vez con sus pueblos, a su regreso de las exploraciones árticas coincidían en la misma conclusión al hablar de los habitantes que conocieron en lugares tan remotos como gélidos: a pesar de sus condiciones infernales de vida, al menos en comparación a las del mundo así llamado “desarrollado”, nunca habían conocido pueblo más feliz, animoso y dotado para bromear.

Una de las claves que ayudaría a explicarlo es que los inuit han sido sin duda los pueblos más creativos e imaginativos que hayan existido, y eso justamente por haberse tenido que enfrentar a una total carencia de casi todo: ningún otro pueblo consiguió sobrevivir durante más tiempo en condiciones tan limites ni realizar más inventos y desarrollar más técnicas de sobrevivencia con menos recursos. Grandes inventores —el kayac o el iglú son ingenios elogiados por cualquier ingeniero moderno—, sus rituales artísticos eran muy numerosos y abarcaban de forma muy activa a toda la escala social, desde niños a ancianos. De hecho, los inuit no diferenciaban entre arte y vida: todo inuit era desde niño un brillante escultor en piedra y contador de historias, única manera de hacer llevaderas las largas noches árticas.

Desde niños les enseñaban que había que escuchar a la piedra para que les dijese la escultura que llevaba dentro. Las historias

La analogía con las prolongadas noches árticas no es tan descabellada al contemplarnos en la presente cuarentena. Miremos a los inuit y recordemos que hasta en el infierno de los eternos hielos se puede ser feliz si no se pierden el ánimo y el sentido del humor y, sobre todo, si no se pierde la plena conciencia de que no somos nada sin los otros. Plena conciencia que es sin duda el elemento más crítico que les permitió existir durante más de 4.000 años.

Diestros en lidiar con la soledad durante largos días de caza en solitario, con un fuerte sentido de la individualidad que les preservaba de que nadie les diese órdenes: pueblos sin líderes, tomaban las decisiones de la comunidad tras hablar entre todos y siempre por consenso. Sin embargo ese sentido muy desarrollado de la individualidad no estaba para nada reñido con el alto grado de conciencia y compromiso con la pertenencia a una comunidad, sin la que no se era nada. Esto lo expresa muy bien el hecho de que en lengua inuit no existía la palabra “yo” y entre ellos estaba muy mal visto el hablar de uno mismo, sobre todo si era para quejarse. Y, por otra parte, la propia palabra “inuit” con la que se identificaban a sí mismos como grupo afín, significa “nosotros, la gente”.

Quisiera finalizar esta serie de asociaciones que me ha convocado nuestra situación de encierro obligado, con el rescate de otra anécdota sobre la lengua inuit. Así, compartiré dos hermosos detalles poco conocidos, y que ayudarían también a explicar qué pudo hacer de ellos el colectivo humano posiblemente más feliz que existió nunca sobre la faz de la tierra –al menos hasta que sus tierras fueron expoliadas y sus gentes diezmadas por el bacilo de Koch: la tuberculosis traída por los exploradores fue clave para la desaparición de casi todas sus comunidades–: en lengua inuit “poesía” se dice “respirar”, y “hagamos el amor” se dice”riamos juntos”.

Los pueblos inuit nos han dejado pues un legado que nunca perderá su valor, tan necesario de recordar en estos días: para sobrevivir hay que mantenerse unidos y saber contar historias sin miedo a morir de frío y, por supuesto, riéndonos juntos todo lo que podamos para entrar en calor y garantizar el futuro. ¡Menuda explosión demográfica se avecina!

Nota final

  1. Puedes consultar las Condiciones generales de los certámenes del Club de escritura, así como el Pacto ético que involucra la participación.
  2. Tenemos también un documento donde se reúnen las respuestas a las preguntas más frecuentes.
  3. No se mantendrá ningún intercambio personalizado sobre las obras.
  4. El club es un espacio gratuito y funciona gracias a un pacto de confianza y de respeto mutuo entre todos sus usuarios.
  5. En Fundación Escritura(s) no tenemos presupuesto para atender consultas pero puedes usar el espacio de comentarios que sigue a esta nota para que otros usuarios más experimentados puedan quizás ayudarte en caso de que tengas dudas.

RECOMPENSAS Y PREMIOS

Con la selección de las obras más votadas y una selección que realizarán profesores del taller de escritura creativa Fuentetaja haremos una publicación de distribución gratuita.


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