Campamento de salvajes
Los coches se amontonan en segunda y en tercera fila. Los niños salen corriendo, sin mirar, y se precipitan dentro del autobús. Más civilizados bajan después los padres y, con sonrisas que enmascaran los nervios, dejan las mochilas de acampada en el portaequipajes. Firman los correspondientes consentimientos y reciben a cambio las contraseñas que les...