LA BANQUERA
Allí estaba ella sentada cada mañana. La veía al bajar del autobús. Un día me acerqué a hablarle y acabamos desayunando juntas. Hacía ya dos semanas que se repetía ese desayuno de lunes a viernes. En casa, empecé a comentar mis encuentros con aquella mujer y contar lo poco que de ella sabía. “Menuda de...