La culpa no es del chancho
“Qué va’llevar” preguntó sin sacarse el cigarrillo de la boca. “Deme un cuartito de hígado, Julio”, dijo la vieja sin apartar la mirada de una cabeza de chancho enorme que colgaba de un gancho. ¿Para qué le preguntaba? si la vieja de mierda no llevaba más que hígado. Doscientos cincuenta gramos, justo. Julio le extendió...