Los Cañones.
Alguien toca insistentemente el timbre, acelero el paso por si es una emergencia, me asomo a la ventana y veo a Pedro destartalado de risa, le digo que es un idiota y que apenas termine de cambiarme salgo a darle una patada, busco un abrigo, mis llaves y mi billetera. Cuando salgo Pedro, que me...