ES CAPRICHOSO EL AZAR
Seguramente el sol no sabía que sería la última vez que calentaría los huesos de Gerardo, o quizá sí, ¿quién puede asegurar lo contrario?. Desde su atalaya celeste vio aparecer en su vieja bicicleta a nuestro héroe, con sus casi 60 años a la espalda, manos callosas como las que da el oficio de albañil,...