Olvido
Serían eso de las cinco de la tarde cuando Natalio regresaba del cine. La película lo había tenido esclavizado varias horas; es cosa de darse cuenta de que uno está aburrido, “¿A qué hora acabará esto? ¿Quedará poco? ¿Faltará mucho? Debería haberme quedado en casa. Hace frío y mi teléfono se ha descargado. Pero no...