Ahora que todavía te recuerdo.
Desde abajo me gritabas que no me alejara, que siguiera a tu lado, que no te abandonara. Han pasado casi setenta años y a mi vuelta aún me reconoces. ¡Cómo hemos cambiado! El brillo de tu azul de antaño se ha tornado en oscuridad del mismo modo que el de mis ojos se vislumbra ahora...