QUÉ CARO SALE ESCRIBIR
El viaje a Sierra Nevada lo habíamos prepararado minuciosamente; a los dos nos venía bien. Eulalia necesitaba un buen descanso y yo tiempo para escribir. Hasta el momento todo iba saliendo según lo previsto. Poco antes de llegar a Granada advertí su presencia, venía plácidamente recostado en el asiento trasero del coche. Me sorprendí; ¡Joder!...